Gabriela y Emilce son dos hermanas unidas por la vida, la familia y el deseo de crear algo con propósito.
Crecieron en Olavarría, una ciudad tranquila de la provincia de Buenos Aires, donde aprendieron desde chicas a disfrutar de lo simple: los mates en familia, las tardes sin apuro y la naturaleza como refugio.
Con el tiempo, sus caminos tomaron rumbos diferentes, pero siempre complementarios.
Gaby, licenciada en Enfermería Pediátrica y mamá de tres varones, combina una mirada práctica, metódica y organizada con una sensibilidad profunda por el cuidado, el bienestar y la armonía.
Emilce —Emi o Micho, como la conocen quienes están cerca— es licenciada en Relaciones Públicas por la UADE y realizó un posgrado en Marketing en la UCA. Durante años trabajó en el mundo corporativo, especialmente en las áreas comercial y de marketing.
Su paso por Nueva York, donde vivió siete años, marcó un antes y un después. Allí se reinventó, se formó como instructora de yoga y descubrió el universo de la cosmética natural y consciente: una manera de entender el cuidado de la piel desde un lugar más conectado con el cuerpo, los ingredientes y lo esencial.
Fue en esa etapa cuando empezó a crecer la semilla de este proyecto.
Primero tomó forma como Raíz Cosmética Consciente, un espacio en el que durante más de seis años Gabriela y Emilce fueron aprendiendo, formulando y compartiendo productos naturales elaborados artesanalmente, siempre desde la pasión y la coherencia con una forma de vida más consciente.
Ese recorrido fue su escuela y la base sobre la que, tiempo después, floreció Néctar.
Hoy, Néctar es la evolución natural de esa historia: la unión entre la organización y la disciplina de Gaby, y la creatividad, la mirada estratégica y la búsqueda constante de Emilce.
Gaby está al frente de la producción y la formulación natural. Emilce, de la dirección estratégica, comercial y de comunicación de la marca.
Juntas crean productos nobles, efectivos y conscientes, pensados para cuidar la piel respetando su naturaleza.
Porque en Néctar creen que la piel también se alimenta.
Y que elegir qué poner sobre ella puede ser una manera simple de volver a lo esencial, de cuidarse y de vivir con mayor conciencia.
Su sueño es que Néctar siga creciendo y cruzando fronteras, llevando esta forma de entender la belleza y el cuidado a cada vez más personas.
